luciérnaga
Quedan lejos los susurros del arroyo entre los acordes de la cigarra. Apagada la luciérnaga que iluminaba un horizonte por construir entre los aromas del campo recién segado y rebosado de miradas serenas. Queda abortada la vida que viviría al cobijo de los robles mimados paseo a paseo por el maestro que les hablaba de cuando fueran mayores. Abandonada la cueva que miraba con forma de llave abriendo cada llegada ansiada y narcotizante.
Pero en medio del camino sigue vuelta la luna diciendo a quien la mire a los ojos que el último suspiro no vendrá salvo para acompañar de la mano asida al regreso al campo de los sentidos diseminados por cada rincón que construyeron los corazones.